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“La ciudad no siempre fue, no siempre será, tal vez ya no sea”, escribe Jean-Luc Nancy como una sentencia apabullante del presente. Al mismo tiempo, las estadísticas son alarmantes: hoy en día más de la mitad de la población del mundo habita en ciudades, y para el 2050 esta cifra habrá crecido considerablemente. Nos volvimos sujetos urbanos. Habitamos ciudades, a pesar de que estas constantemente buscan expulsarnos. Mike Davis vaticinó que muy pronto la mayoría de nosotros luchará por sobrevivir en las periferias urbanas: las ciudades miseria. Y aun así, insistimos en abandonar el campo, en robarle terreno en la naturaleza, en ensanchar los territorios de la urbe. ¿Cómo es que hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo es que en cien años los relatos de la ciudad han cambiado tanto? De promesa de futuro a narración apocalíptica: los imaginarios de la ciudad, los relatos que esta posibilita y construye cambian junto con ella (y, en ocasiones, a pesar de ella). Es un lugar común decir que para saber cómo hemos llegado hasta aquí hay que mirar el pasado: la cuestión es que no se advierte que revisando el pasado no encontraremos respuestas, sino nuevas interrogantes de cara al futuro. Si la ciudad se aleja de nosotros, como dice Nancy, y no nos queda más que inventarnos otra —una distinta a la que parece imponérsenos, diría David Harvey— vale la pena hurgar en las preguntas que nos precedieron. La ciudad ha desempeñado diversos papeles en la literatura: desde mero escenario de la acción hasta personaje principal y objeto de reflexión. A lo largo de la historia, las obras literarias se han encargado de moldear los imaginarios y construir nuevos significados sobre las ciudades que habitamos. Bajo la premisa de que no existen ciudades sin sus representaciones, en una construcción dialéctica que va del espacio de la ciudad a la palabra literaria y viceversa, en un intercambio de sentidos y conocimientos del mundo, nos proponemos explorar las formas en las que la ciudad devino en literatura y la literatura hizo ciudad. En ningún lugar del mundo tanto como en América Latina las representaciones urbanas existieron antes que la urbe misma. El trazo del damero en la tierra y los planos de ciudades ya nombradas —pero materialmente inexistentes— marcan el nacimiento de lo que siglos después serán nuestras metrópolis. En un principio estaba la palabra, el verbo fundante de la urbe, después vinieron los edificios, las calles, los barrios, pero esa relación primigenia del verbo que hace ciudad acompañará la literatura urbana en América Latina hasta nuestros días. No sorprende que, en las últimas reflexiones literarias en torno a la ciudad, por ejemplo, la novela El año del desierto de Pedro Mairal o Degüello de Gabriela Massuh, la palabra poética sea puesta en el centro de la concepción de Buenos Aires. Lo mismo se repite en otras latitudes a lo largo de las naciones latinoamericanas: no obstante, para los fines de este curso, centraremos la atención en la capital mexicana por su importancia como centro neurálgico de un país como México y por la complejidad de su historia. La gran Tenochtitlán oculta debajo de las piedras colonizadoras y la palabra fundante, que destruye una ciudad para construir otra, se mitologizan en la literatura desde sus primeros días de vida en este Nuevo Mundo hasta llegar a obras centrales del siglo XX como La región más transparente de Carlos Fuentes. Si el intercambio entre ciudad y literatura se hace patente a lo largo de nuestra tradición literaria hasta los siglos XX y XXI, en este curso nos centraremos en las obras más amblemáticas para analizar los cambios que ha sufrido la literatura urbana a lo largo de estos dos siglos, y estudiar cómo estos se corresponden (o no) con las transformaciones materiales, políticas, económicas y sociales de la urbe. A través del corpus, se estudiarán las formas de representación y las estrategias de construcción de los imaginarios que cada uno de los textos sustenta, con el fin de vislumbrar los intercambios y resonancias entre el espacio social, los imaginarios urbanos y los textos literarios. A la par, se analizarán diversas estrategias de mapeo de obras literarias, con el fin de que las y los estudiantes puedan construir un mapa de alguno de los textos estudiados, para explorar desde una reflexión crítica el diálogo que la cartografía puede establecer con la literatura. Con base en el trabajo de la artista y arquitecta Jimena Hogrebe Rodríguez y diversas reflexiones espaciales en torno a la ciudad, produciremos un ejercicio crítico que empleará herramientas del arte, la materialidad y los mapas para aproximarnos a la literatura de la Ciudad de México.
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- Teacher: Jorge Andrés Gordillo López
- Teacher: Lucía Pi Cholula